Cronicas de un viaje en Morbonia

Al fin logre recopilar gran parte de mis viajes a través de este maravilloso mundo. Les contare distintas travesías esperando que lo disfruten al máximo y logren acercarse cada vez mas al lugar donde nuestros sueños son tangibles.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Cap: 1 El primer viaje

No pude resistirme mas, debía cruzar lo que ahora era un portal, aquel destello azulado que apareció en una de las paredes de mi cuarto ahora era un enorme anillo de luz. Algo del otro lado me llamaba. Una extraña hoja color esmeralda proveniente del aro de luz y llego hasta mi gracias a una brisa. Logró que decidiera dejar de ver la pared, como lo venia haciendo, durante horas, hacía ya varios meses. Su color, su forma, su textura, simplemente me atraparon. Con ella en la mano encare el portal de luz, no tenia nada que perder, así que lo crucé de una vez.

Ahora tenia el aro de luz a mis espaldas. Frente a mi se extendía un fantástico bosque. Me gustaría poder decir que era un bosque de eucaliptos, robles, secoyas o cualquier otro árbol que pudieran conocer pero sería una mentira. Puedo asegurar que en su mayoría, estos arboles eran mas altos que cualquier edificio o rascacielos conocidos. Sus hojas tenían brillo propio, de diferentes tonos verdes y azules. Y los aromas, como describirlos, era un bosque pero, aunque solo estuve en dos o tres distintos, puedo afirmar que ningún otro lugar de este planeta tiene un aroma semejante o comparable a los que encontré en ese fantástico bosque. Solamente respirar me llenaba de paz y deleite. El pasto era casi sedoso, de un verde muy brillante. En la base de los troncos yacían rocas de diversos tamaños, transparentes de suaves vetas azules.

En medio del asombro, crujieron unas ramas. Entendí que todo esto no era un sueño y recordé el portal. Cuando logre encontrarlo este ya estaba casi cerrado, se fue achicando cada vez mas hasta ser un simple punto de luz azul. Se alejó volando como si fuera un insecto. Seguí la luz pocos metros. Se movía muy rápido, parecía huir de mi. La perdí de vista en un diminuto claro. Me quede parado, observando todo lo que me rodeaba.

La preocupación me duro un instante, volví a sentir la paz del lugar. Otra vez crujieron unas ramas detrás mío. Solo veía enormes troncos. Algo se acercaba, por momentos parecía venir caminando, al instante los ruidos venían de los árboles. Algo o alguien saltaba de árbol en árbol a mi alrededor. Supe entonces, que no estaba solo allí.