Cronicas de un viaje en Morbonia

Al fin logre recopilar gran parte de mis viajes a través de este maravilloso mundo. Les contare distintas travesías esperando que lo disfruten al máximo y logren acercarse cada vez mas al lugar donde nuestros sueños son tangibles.

lunes 6 de diciembre de 2010

Cap:2 El encuentro

Aun rondaba a mí alrededor, observándome desde los árboles. La armonía se podía respirar, sentía que allí nada malo podía ocurrir. Pero algo seguía dando vueltas en los árboles. Me canse de buscarlo, siguiendo los movimientos en las alturas.

Pensé que debía ser cortés, así pregunte.

-Discúlpeme, estoy perdido, ¿podría ayudarme a salir del bosque?-

Una vos ronca, casi gruñendo, dijo muy lentamente - ¿con vida?-

-Seria ideal- conteste.

Segundos después, sentí un cimbronazo a unos diez metros frente a mí. Aquello que se desplomó de las alturas dio tres pasos hacia mí.

Sin poder verlo aun, me dijo - Que contrariedad, ya que solo podrá salir de aquí en mi estomago-

Evidentemente me había topado con un predador. La contradicción me causaba mucha gracia, algo quería comerme y yo tenia mas ganas de sentarme a disfrutar del bosque que de correr despavorido.

La sonrisa duro poco, se me borro cuando ese sentí el cuarto paso hacia mi. Logre ver la enorme criatura. Era, al menos, dos veces mas alto que yo, estaba erguido sobre dos fuertes piernas cubiertas de escamas y cortezas. El cuerpo, igual que su enorme espalda se veía muy sólido, me recordó al cuarzo por su color y transparencia.

Apoyó sus manos cerradas sobre la tierra, acercó su rostro, casi sin rasgos, al mío. Sus ojos, rojos, eran tan trasparentes como su rostro o su cuerpo. Como cabello tenia algo semejante a largas cintas de madera trenzada, que llegaban hasta la mitad de su espalda.

Gruñendo, me dijo.

- Es mejor si te ríes, de esa forma tu carne tendrá mejor gusto- sonrió y llevo su mano derecha, hacia su espalda.

La enorme mano cubierta de escamas y cortezas volvió de su espalda lentamente. Empuñaba un enorme cuchillo brillante. Lo acerco a mi rostro y allí lo mantuvo.

De inmediato me di cuenta que estaba paralizado por el pánico. No pude moverme ni un centímetro.

Movió el cuchillo hacia mi cuello. En ese mismo instante sentí otro cimbronazo detrás de mí. La enorme criatura miro sobre mi cabeza y sonrió.